Rock and Roll Maratón Madrid 2014

ImagenDecía Emil Zatopek que si quieres correr, corre una milla, pero si quieres vivir una experiencia, participa en un maratón…. Muy acertada su frase, que se podría extrapolar a todas aquellas carreras de larga distancia y que, en el día de ayer, pudo resumir perfectamente la carrera en una sola palabra: “Experiencia”…

Tras unos entrenamientos que solamente fueron medianamente adecuados en las últimas  tres semanas y que además fueron contrarrestados por todos los excesos propios de la semana santa, me planté en Madrid el viernes por la noche con alguna inseguridad para conmigo. Una divertida obra de teatro ya en compañía de Nauta me sirvió para desconectar antes del penúltimo descanso previo a la carrera.

Al día siguiente tocaba ir a recoger el dorsal a la expodepor que estaba situada en el Palacio de Cristal de la Casa de Campo. 10000 m2 de superficie en donde se podían encontrar múltiples stands relacionados con el mundo del running. La recogida del dorsal es muy organizada y sin largas esperas. En particular nos detuvimos en los espacios de Tom Tom, en los que Imagenpude comprobar de primera mano como la marca trabaja en una continua mejora del producto que adquirí a principios de año, y en el de mi municipio, Teguise, el cual montó un stand para promocionar las carreras propias como la Teguise Two Trails o el Desafio Octava Isla. Por allí nos encontramos con Chema Martínez, con el cual pude fotografiarme no sin antes esquivar a sus fornidos “acompañantes” y también sacarnos muchas fotos con los divertidos fotocools montados al efecto. Para terminar bajamos a la pasta party a ingerir una buena cantidad de carbohidratos y así tener las reservas bien cargadas para el día siguiente. Una película no tan graciosa como la obra de la noche anterior sirvió para entablar el definitivo sueño de la noche anterior….


Sonó el despertador a las 07:00. La ventaja de quedarse en el centro es que se puede apurar un poco más a la siempre sacrificada hora de madrugar. Sin embargo me levanté con bastantes fuerzas y ánimos y me preparé el mismo desayuno de siempre con tostadas, zumo y café. Me ducho, me visto y como aquel que se dirige al trabajo yo tomo el camino que me llevará a la línea de salida en Cibeles. ImagenNada más salir ya percibo la energía del sol que, sin nubes alrededor, amenaza con ser testigo de toda la carrera y hacer sudar un poco más a los participantes. Voy con la bolsa del guardarropa con algo para cambiarme en meta pero cuando llego a Cibeles y pregunto por el “armario” me dicen que está situado en el Retiro a 1,2 kms de allí. Yo lo había leído en algún sitio, pero con tantos preparativos se me había olvidado por completo. Menos mal que quedaban 50 minutos para tomar la salida y ya total, si voy a hacer 42 kms, que más da 2,5 kms más de paseo previo… De camino al Retiro se me rompe también el portamóviles para el brazo, por lo que decido no llevar el teléfono como era mi intención para poder tomas fotos y videos. Ya van dos contratiempos y todavía no he empezado, por lo que en ese momento deseo que esta cadena de adversidades toque a su fin….pero todavía quedaba otra…

5 minutos antes de las 9:00 llego al Paseo del Prado para buscar mi cajón 2 en el que me habían situado tras consultarme mi tiempo estimado de llegada. Me coloco en el citado espacio y, en ese preciso instante, me asalta por unos minutos una sensación parecida a lo  que debe sentir Wally en sus propios libros, con la diferencia de que yo sería mucho más difícil de encontrar dada mi escasa estatura y el elevado número de acompañantes…

Se escucha muy débilmente al speaker contar los minutos para la salida y suena “Highway to Hell” de ACDC, tema que me hace recordar al momento de la salida en Transvulcania de 2013 con el mismo grupo pero con el doble de kilómetros por delante…. La indescriptible maraña de gente empieza a moverse lentamente y yo con ellos (Si te quedas quieto en ese instante corres riesgo de ser pisado en todas y cada una de las partes de tu cuerpo…). Paso por el arco de salida y activo el gps. El escenario de los 6 primeros kilómetros es muy parecido: Inmóviles e inertes edificios que parecen tener más de 100 plantas y que observan desde sus alturas como hombres y mujeres limitados con una energía ilimitada cruzan la Castellana, cada uno con un objetivo, cada uno corriendo por una finalidad… Así, atravesamos edificios y monumentos tan emblemáticos como Cibeles, Colón, el Bernabeú, las Torres Kio, Plaza España, Nuevos Ministerios, etc … hasta llegar al kilómetro 6,2 en el que hacemos un giro de 180 grados para volver al centro. Poco antes de este giro me doy cuenta de la última fatalidad del día, y es que no llevaba activo el sensor del pulsómetro y no me estaba marcando las pulsaciones. Se debió a que, en el stand de Tom Tom, el día anterior había reseteado el reloj porque me estaba dando unos errores últimamente y, aunque le conecté algunas funciones de esta me olvidé por completo…Pues nada, será que el corazón no podrá mandarme señales a través del reloj!!!!

ImagenEste tramo lo hago a una media de 5:30. Entre la multitud de gente que no te dejaba llevar un ritmo constante dados los continuos codazos y empujones y el desnivel positivo existente se hacía muy complicado bajar esa media.  Pero yo sabía que el siguiente tramo hasta llegar a Sol ya era más cómodo y, además, ya se podía correr un poco mejor puesto que la carrera se iba alargando más. De este modo conseguí poner el ritmo medio en 5:15 ya en el km 10 sin un gran esfuerzo. La organización había puesto avituallamientos cada 5 kms y bandas de rock cada 2,5. A mi me pareció la más animada  la situada un poco más alante del km 10, que logró que todos los corredores al unísono levantáramos las manos en lo que se convirtió un momento de comulgación general que subió los ánimos a todos. Un poco más adelante, en el km 12,700 se produjo otro momento épico del recorrido: Aquel en el que nos separábamos los corredores de la maratón de los de la media. Me recordó a cuando era más niño e iba al estadio y un lado de la grada saludaba al otro al grito de … “Hola Don Pepito, Hola Don José…”.  Todos los corredores con las manos en alto se despedían con una sonrisa cómplice en la boca. Suele pasar que cuando esto ocurre en las carreras, los de la distancia más larga son los que escasean, sin embargo, aquí ocurrió totalmente lo contrario, y es que la gente había venido desde muchos lugares principalmente para vivir la experiencia Zatopekera del maratón!!!

ImagenLa afición era espectacular y ofrecían ánimos sin cesar. Habían muchas pancartas originales. Algunas más logradas y otras menos pero lo importante era el contenido y no el contenedor. Me llamó especial atención una, que no por ser la más grande ni la más larga, si me ofreció el mensaje más profundo: “La victoria es la meta. Regula”. Y es que el éxito en este tipo de pruebas radica en la “runner-regulación“. Como aquel mecánico que regula un carburador para que el coche suene bien a ralentí, los corredores han de regular su propio cuerpo corriendo al ritmo que le permita llegar al final, hidratándolo suficientemente y no dejando lugar a calambres ni pájaras. Aquel mensaje me caló, y si ya iba administrándome, lo hice aún un poquito más.  La llegada a la Puerta del Sol, a través de la Gran Vía, de Callao y de Preciados fue sencillamente espectacular. La gente se amontonaba en las vallas para hacer que sus gritos llegaran claros a los corredores y les proporcionaran la energía que ya empezaba a decaer en ese kilómetro 18. Para hacerlo más emocionante todavía el carril se estrechó durante ese tramo y el siguiente, correspondiente a la Calle Mayor, haciéndonos sentir lo mismo que los ciclistas en el Tourmalet. Esta vía nos llevó hasta el Palacio Real y los Jardines de Sabatini, otra espectacular estampa que nos iba a regalar la carrera y que nos llevaría a los pocos metros a alcanzar la distancia de media maratón.

Llegue en un tiempo de 1:51, a una media de 5:17 min/km y bastante bien de fuerzas. Este punto lo había subrayado en rojo en mi planteamiento de carrera. A partir de aquí tocaba conectar el mp3 y recargar con sales de nuevo el botellero. También era la hora del primer gel y de beber mucha agua para asimilarlo bien. No me podía olvidar de nada porque empezaba el maratón de verdad, el del sufrimiento. A partir de aquí, 5 kilómetros hasta llegar a la Casa de Campo con un perfil llano-bajada que me salieron bastante cómodos a una media de 5:10.

La entrada a la Casa de Campo fue bastante bonita también y bastante especial para mí porque me vinieron a la cabeza todas las veces que fui a entrenar yo allí preparando la 4 Trails y entrando por ese mismo acceso.. Muchas gente se dió cita en Principe Pío, en donde la marca Power Bar había montado unos puestos para distribuir geles. Me dieron uno y, aunque no entraba en mis planes, me lo tomé. El tramo del mejor parque urbano de Europa fue sencillamente “amazing”. Es como sumergirte en la naturaleza sin salir de la urbe. El verde se apoderó del escenario para contrarrestar el gris del resto del trazado produciendo una sensación de flotación muy positiva (por lo menos para mí). Fueron 4 kilómetros pero se me pasaron como si fueran 1 solo…

Cuando salimos ya estábamos en el km 30… Coño, si acabo de llegar a lo que llaman el muro pensé. Y no se si, animado con derrumbar un tópico o ensimismado aún por el paso por la naturaleza, el cuerpo me pidió un aumento de ritmo y se lo dí. Me vi muy bien y ya sabía que entraba en el último cuarto de la carrera. Así, en los siguientes 5 kilómetros conseguí una media de 5:06, muy positiva ya que tampoco me generó un gran esfuerzo. Es de reseñar el paso por el Vicente Calderón en el que me pude empapar del espíritu Cholo para continuar a esos ritmos… :). Ya notaba que sólo adelantaba corredores desde hacía unos kilómetros pero cuando vi la clasificación final pude observar que, desde el km 21, en el que ocupaba el puesto 5408 de la clasificación masculina hasta el final que ocupé el 3907, adelante a la friolera de 1501 corredores (de ellos 1185 a partir de este km 30), los cuales seguro que optaron por la estrategia opuesta a la mía: Salir rápido y agonizar al final…

ImagenEse tramo tan rápido abrió paso antagónicamente a la parte más lenta de la carrera. Y es que meter un repecho de cuatro kilómetros entre el 36 y el 40 cuando ya las fuerzas tocan a su fin se podría considerar de  maquiavélico…Tocaba subir desde la parte sur de la ciudad hasta la zona alta. Atravesando las Rondas de Toledo y Atocha entramos otra vez en el Paseo del Prado, pero esta vez ya no habían tantos corredores ni sufría tandos codazos. No estaba muriéndome ni mucho menos pero las fuerzas empezaron a disminuir hasta llegar al km 40, en donde la penúltima banda de rock marcaba el inicio del descenso hacía la meta: 2 kilómetros en bajada bastante rápidos. Entonces fue cuando me creí que igual podía bajar de 3:40 y me lancé con mis últimas fuerzas a coronar la meta. La media de este tramo fue de 4:40 pero fue insuficiente para lograr mi irrealista objetivo que, obviamente, no culminé. La entrada en el Retiro fue apoteósica. La energía transmitida por el público que se agolpaba en masa para ver la llegada se mezclaba con la propia de la culminación de la obra. En mi caso me dio por aplaudir al público por tanta entrega y por buscar a Nauta entre las miles de cabezas, pero fue inútil. Ella si me vio pero yo no a ella. Temía un poco el momento de la llegada porque había leído que otros años había sido un caos, pero o yo soy muy poco exigente o el autor leído por mi era bastante quisquilloso…Todo me pareció muy bien.. Nada Imagenmás entrar te daban líquidos y te dejaban caminar…un poco más adelante una bolsa con frutas y sólidos… más alante la medalla y el fotocool para sacarte la foto final y, por último, la zona de médicos, masajes y guardarropas, con bastante espacio para los corredores.

La escena bien podía parecer la posterior a una batalla de la Guerra Civil, vistos los  muchos corredores que estaban por los suelos literalmente muertos e inmóviles. Yo la verdad no estaba muy mal y pude hacer todo el paseíllo sin sentarme siquiera hasta que salí de la zona reservada ade runners para encontrarme con Nauta.  Al final pude parar el crono en 3:43, un tiempo ligeramente menor al esperado y, lo más importante, con muy buenas sensaciones que, seguramente, me animen a hacer otro en el futuro en alguna otra ciudad que ofrezca tan buenas postales como Madrid. Puesto general 4039 de 11365 corredores que acabaron por conseguir la machada con un denuedo ejemplar y contento con la organización de la expodepor y de la carrera en sí, la cuál no me defraudó para nada.

Y si pudiera hablar con Zatopek, ahora que ya probé la distancia de Filipides,  le diría que sí, que una maratón es una gran experiencia, pero que una ultra-trail es aún mejor…

Imagen

 

 

Anuncios

Una respuesta a Rock and Roll Maratón Madrid 2014

  1. Pingback: Fudenas Ruta 2014: Volviendo a la competición | Siguiente Meta!!!

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s